En un mundo sumido en una profunda crisis económica, a la que
contribuyen unos precios del petróleo y de las materias primas que no
dejan de incrementarse, cada vez son más las voces que demandan un mayor
aprovechamiento de los recursos existentes en los residuos.
Tradicionalmente se han venido recuperando algunas fracciones de los
residuos (metales, plásticos, materia orgánica, etc.) y otras se han
utilizado como combustible para la producción energética. Sin embargo,
todavía se sigue enviando a vertederos una cantidad muy elevada de
desechos en la que se encuentran materiales que podrían reincorporarse a
los ciclos productivos. Las dificultades técnicas, económicas y legales
no son desdeñables, pero no tenemos otra alternativa y representa una
gran oportunidad para los emprendedores.
Hacía en mi primera contribución a este blog una pregunta sobre qué
era un residuo, llegando a la conclusión de que absolutamente todo lo
que cualquier persona utiliza a lo largo de su vida acaba
convirtiéndose, tarde o temprano, en residuo. No hay que ser muy
inteligente entonces para deducir que en los residuos se encuentran
todos los materiales y productos que usamos en nuestra sociedad. Por
consiguiente, los residuos son una fuente potencial de obtención de
materias primas, que podrían competir con las fuentes naturales y
contribuir a la preservación de las mismas.
En un
anterior artículo
en este blog, comenté la valoración energética de los residuos desde
una visión menos convencional que la habitual, considerando su relación
con las leyes de la física y la química. Me gustaría abordar ahora la
vía complementaria, la denominada valorización material, reflexionando
sobre algunos aspectos que no suelen aparecer en las publicaciones, y
que he comprobado resultan difíciles de entender a los responsables
administrativos y políticos. Evidentemente, el potencial material de los
residuos se conoce desde hace bastante tiempo y no lo acabamos de
descubrir. De hecho, décadas atrás se empezó a hablar de la minería
urbana (urban mining), que es un concepto sólidamente asentado en la
actualidad (urbanmining.org) (urban-mining.com). En definitiva, se trata
de contemplar los residuos como un recurso minero al que se pueden
aplicar las labores y procesos tradicionales de la minería para
recuperar determinados elementos, fundamentalmente metales.
¿Qué ha cambiado para que ahora esta minería urbana de los residuos
esté pasando a ser una preocupación política de primer orden? Bajo mi
punto de vista hay tres motivos, cada uno de los cuales daría para un
amplio artículo, pero que intentaré presentar de forma resumida.
1)
La posibilidad de
agotamiento de algunos de los recursos tradicionales, con el
consiguientes riesgo de desabastecimiento o carestía.
2) El monopolio por países conflictivos de las principales fuentes de algunos de los elementos clave para nuestra sociedad.
Los casos más relevantes son las tierras raras,
componentes esenciales de los aparatos electrónicos, en manos de China
en un 95% ; o el del litio, metal necesario para las baterías de esos
aparatos y los vehículos eléctricos, cuyos yacimientos conocidos se
encuentran en más de un 80% en
Bolivia.
3) El agotamiento de los vertederos existentes, con las dificultades
sociales par ampliarlos o abrir otros nuevos, sumado al coste cada vez
mayor de la recogida y el tratamiento de los residuos.
La Unión Europea empezó a preocuparse seriamente de la magnitud del
problema con la llegada de la crisis. Como primer paso, ha emitido dos
documentos que realizan un diagnóstico de nuestra situación y trazan una
hoja de ruta para que los europeos reduzcamos nuestra dependencia de
suministradores exteriores:
•
Critical raw materials for the EU.
Report of the Ad-hoc Working Group on defining critical raw materials.
European Commission. Enterprise and Industry. June 2010.
•
Roadmap to a Resource Efficient Europe. COM(2011) 571. 20.09.11.
La Comisión Europea propone en estos documentos el desarrollo de
varias líneas de actuación, una de las cuales es la recuperación de las
materias primas que se encuentran en los residuos. Por seguir con los
ejemplos anteriores, aunque Europa no tenga minas de tierras raras o de
litio, tienes miles de toneladas de aparatos en los que estos elementos
se encuentran presentes, que acabarán en la basura en periodos de tiempo
muy cortos. Por tanto, se concluye que es imperioso que los europeos
desarrollemos la tecnología necesaria para recuperar estos elementos de
nuestros propios residuos y los reintegremos como materias primas a
nuestros procesos productivos.
Una prueba de lo agobiante que el problema puede llegar a ser para la
economía europea a corto plazo, lo demuestra el que una de las medidas
incluidas en la propuesta europea sea la eliminación de la protección
ambiental (realizada por los estados miembros en cumplimiento de las
Directivas emanadas de Bruselas) que gozan las zonas del territorio
donde todavía existan estos recursos mineros. Pero este es un tema
distinto del que quizás hable en otro momento.
Hasta aquí todo parece bastante coherente y razonable. Sin embargo,
existen algunas reglas tácitas que no conviene olvidar. Si examinamos el
modelo de consumo actual, podemos resumirlo diciendo que millones de
artículos distintos se producen en miles de factorías distribuidas por
el mundo y finalmente, tras pasar por múltiples intermediarios, llegan a
millones de consumidores, que somos todos nosotros. El esquema
siguiente muestra el flujo de forma gráfica.
Este sistema funciona porque en cada en cada una de las etapas el
número de participantes aumenta y el valor añadido del producto también
lo hace, así que todos ganan.
Pero veamos qué ocurre cuando decidimos prescindir del producto y se
convierte en residuo. Se resume en un diagrama de flujo similar.
Se observan inmediatamente las grandes diferencias: en cada etapa el
número de participantes disminuye, desde millones a unos pocos cientos
de tratamiento final, y el valor se hace cada vez más negativos porque
se le van cargando costes (contenedores, vehículos de recogida y
transporte, estaciones de transferencia, etc.) que nadie quiere asumir.
En resumen, el modelo actual de consumo se caracteriza por tres parámetros:
Introduce una gran dispersión (entropía) en el sistema global de la Tierra.
- Diluye las responsabilidades hasta situarla en entidades etéreas.
- Crea valor añadido sólo en su primera mitad.
Por consiguiente, la solución para cerrar el ciclo y reincorporar los
materiales a los ciclos requiere dar valor al residuo mediante:
- Asignación de responsabilidades de forma inequívoca en todo el proceso.
- Suministro de energía e información para la logística inversa de la segunda fase.
- Aportación de capital.
A partir de este diagnóstico, se concluyen cuáles son los requisitos
que se tienen que dar para que esta reincorporación se pueda conseguir.
Los he resumido en las siguientes condiciones que, como citaba al
principio, me resulta difícil que entiendan los responsables públicos de
la gestión de residuos:
1) Debe exigirlo o permitirlo la legislación.
2) Se debe recoger separadamente o que se puede separar con
posterioridad de los restantes residuos de forma técnica y
económicamente viable.
3) Alguien está obligado o interesado en hacerlo.
4) Debe existir una tecnología para realizar el tratamiento.
5) La totalidad del proceso debe presentar rentabilidad económica, o la sociedad asumir los costes.
6) Debe existir un mercado para los materiales recuperados y éste se tiene que mantener estable en el tiempo.
¿Son estas condiciones imposibles de cumplir para la mayoría de los
materiales? Hasta fechas recientes lo eran, pero la situación está
evolucionando rápidamente a favor, por los dos factores que comentaba al
principio: los recursos naturales se agotan y su precio sube. Por
tanto, cada vez estamos más cerca de alcanzar el umbral de rentabilidad.
Creo que aquí se abre una gran oportunidad en tiempos de crisis para
las empresas que nos dedicamos a la recogida y el tratamiento de los
residuos. No deberíamos permitir que, una vez más, los alemanes se nos
vuelvan a adelantar y luego nos vendan su tecnología. Ellos no tienen
dudas, ya están trabajando en estas oportunidades y hemos empezado a
recibir sus ofertas.
Fuente: Infraestructuras inteligentes.