Conama propone 15 ideas para reinventarnos
Este no es el plan estratégico global que necesitaría el país, ni
recetas mágicas para salir de la crisis económica. Se trata de
actuaciones inmediatas, ideas, para apoyar líneas estratégicas que
pensamos son necesarias para el medio ambiente, a la vez que tienen un
retorno económico generan empleo: como la rehabilitación, la eficiencia
energética, la biomasa, las renovables, la agricultura local, el consumo
local, el trasporte de bajas emisiones… Oportunidades que habría que
aprovechar. Estas propuestas han sido recogidas, fundamentalmente, de
los grupos de trabajo y especialistas que han participado en la
organización del undécimo Congreso Nacional del Medio Ambiente (Conama
2012). El orden de estas ideas ha sido decidido a través de un proceso
de participación, dentro de una Bolsa de Ideas Verdes, en el que los
congresistas han mostrado su ranking de prioridades. En esta misma
dinámica, se han recogido otras muchas ideas que serán estudiadas por la
Fundación Conama para incluir algunas de ellas más adelante.
1-
Efectuar una profunda reforma fiscal que incentive las actividades con menor impacto ambiental y que sea socialmente justa.
Se trata de introducir una verdadera fiscalidad verde en el país que
incentive el uso más eficiente de los recursos y penalice las
actividades más contaminantes, asegurando una redistribución justa de
las rentas para no perjudicar a los más desfavorecidos. La intención es
promover un crecimiento de la economía más sostenible y un decrecimiento
de las actividades con mayor coste ambiental.
2-
Promover el consumo de productos locales con menor huella de carbono.
El etiquetado de los productos en función de sus emisiones, tal y como
se está realizando ya en supermercados de otros países europeos, como
Francia, permite incentivar el consumo de productos locales con menor
huella de carbono.
3-
Regular el balance neto para favorecer que los particulares generen su propia energía.
El progresivo encarecimiento de los precios de la electricidad y el
abaratamiento de algunas energías renovables hacen cada vez más factible
el autoconsumo, es decir, que los particulares generen sus propia
energía con placas fotovoltaicas u otros sistemas. Sin embargo, para que
esto se haga realidad, se necesita regular lo que se denomina el
balance neto. Este procedimiento permite que un particular inyecte a la
red la energía que no va a utilizar en un momento dado y que a cambio
pueda coger de la red luego la que necesite cuando no haya sol o viento,
quedando el balance igualado.
4-
Crear bancos de hábitats para financiar proyectos de conservación.
Este nuevo concepto resulta interesante para conseguir financiación
para la conservación. Esta fórmula puede adoptar formas muy distintas,
pero en países como EEUU ya se está utilizando para compensar los
impactos ambientales de determinados proyectos, bajo el principio de la
UE “quien contamina, paga” (o “repara”). La clave es que no se produzca
una pérdida neta de ese ecosistema, es decir, por cada hectárea o unidad
afectada el agente económico obligado a la compensación tiene que
financiar la recuperación de al menos la misma cantidad en otro espacio
con un especial valor biológico o ecológico.
5-
Ayudar a establecerse a nuevos agricultores en entornos rurales y la periferia de ciudades.
Otro de los sectores donde se puede generar empleo es en el de la
agricultura ecológica. Para ello, se debería apoyar la recuperación de
tierras agrícolas, tanto en el medio rural como en las afueras de
ciudades, además de promover los mercados de alimentos locales. Esto no
solo ayudaría a dinamizar algunas zonas rurales (importante para reducir
los incendios), sino que además contribuiría a reducir el impacto en el
transporte de la comida.
6-
Crear nuevas redes de comunicación para aumentar la participación ciudadana en las decisiones.
Hay que activar nódulos y redes de comunicación ciudadana activos y
estables, que intervengan en la estrategia de la ciudad para que ésta se
convierta en un espacio cohesionado generador de ideas.
7-
Obligar a las entidades bancarias que reciben ayudas públicas a tener en cuenta parámetros sociales y ambientales.
Hay que controlar la actividad especulativa de la banca y conseguir que
vuelva a cumplir su función comercial tradicional, financiando
proyectos de interés para el conjunto de la sociedad y repensando su
actividad de cara a sus stakeholders. Sería interesante que para
conceder créditos todas las entidades, y en mayor medida las rescatadas,
tuvieran en consideración otro tipo de riesgos a los habituales, como
pueden ser parámetros sociales y ambientales de la Responsabilidad
Social Corporativa (RSC). Esto obligaría también a los solicitantes del
crédito a aportar más información sobre su actividad, reduciendo de este
modo la morosidad.
8-
Fijar el pago de tasas de recogida de residuos sólidos urbanos en función de la calidad de la separación.
Aquellas comunidades de vecinos que separasen de forma correcta sus
desechos obtendrían un descuento en su tasa por costar menos la gestión
de sus residuos. Al contrario, las que aumenten el coste de la gestión
por no separar sus residuos tendrían que pagar más. Esta medida, al
mejorar la separación en origen, aumentaría el valor de los residuos y
sus posibilidades económicas.
9-
Fomentar la colaboración público privada en la gestión de los bosques.
La colaboración de las empresas privadas con las administraciones para
gestionar montes públicos, con las salvaguardas pertinentes (planes de
ordenación previamente aprobados y una hoja de ruta para la
certificación forestal), puede ayudar a reducir los incendios, generar
empleo local, garantizar el suministro de biomasa o dar rentabilidad a
la gestión y conservación de estas áreas forestales (a esto ayudaría
también el fomento de sistemas de monetización de los servicios
prestados por los ecosistemas).
10-
Activar ayudas a la eficiencia energética para apoyar la rehabilitación.
España ha pasado de ser el segundo país de la UE en dar ayudas a la
eficiencia energética a colocarse como uno de los últimos; cuando estas
medidas tienen importantes retornos económicos.
11-
Incluir el coste energético de las casas en su valoración de mercado.
Una de las áreas claves para impulsar la economía y crear empleo es la
de la rehabilitación energética de viviendas. Esto se puede conseguir
con medidas relacionadas con la certificación energética o incluso
obligando a incluir el coste energético en el precio de alquiler y venta
de viviendas y oficinas.
12-
Introducir peajes “inteligentes” que promuevan el transporte colectivo y el uso de vehículos de bajas emisiones.
Hoy en día existe ya la tecnología para introducir peajes
“inteligentes” que penalicen solo a determinados vehículos en función de
sus emisiones, su nivel de ocupación, la congestión de cada zona. Estas
medidas, tanto en ciudad como en autovías, pueden contribuir a aumentar
el uso del transporte público, a mantener las infraestructuras y a
cambiar el parque móvil del país, para ir hacia a una movilidad
eléctrica que reduzca la enorme factura del petróleo.
13-
Establecer un IVA reducido para los biocombustibles sólidos y las calderas de biomasa.
Esta es una forma de aumentar la competitividad de la biomasa, uno de
los sectores con mayor potencial de creación de empleo, tal y como
ocurre en países como Alemania, Francia o Reino Unido.
14-
Introducir planes de eficiencia para reducir la huella de carbono de los edificios de uso público.
Los espacios de uso público resultan clave como ejemplo para demostrar
la viabilidad e interés económico de introducir medidas (rehabilitación,
renovables…) que reduzcan de forma drástica la huella de carbono de los
edificios.
15-
Dar a conocer los consumos medios de los edificios para promover la eficiencia.
Disponer de información rigurosa sobre el verdadero consumo de
edificios resulta de gran interés para promover actuaciones tanto
voluntarias como obligatorias. Por un lado, puede incentivar el ahorro
de aquellas personas que descubran que gastan más que la media de sus
vecinos de barrio. Pero también resulta útil para penalizar el derroche,
lo que puede proporcionar recursos para combatir a su vez la pobreza
energética, un problema que afecta ya a más del 10% de la población.
Fuente: conama